jueves, 8 de noviembre de 2012

Insomnio, Cuentos cortos del tercer tipo (ese es el tipo malo, ¿no es cierto?)

Los ojos secos, ojeras pronunciadas y amargura en la boca; su garganta se sentía como en llamas,

-ni el agua ni el pan - pensó.

Solo queda mirar hacia el techo buscando figuras, caballos y aviones pasaban por su mente y luego... las llamas.
De nuevo repasando, lo ojos secos, ojeras pronunciadas y la luz tenue del foco callejero sigue ahí, ahora busca figuras en una fracción de vidrio cubierto de gotas, un lagarto y una mujer desnuda, escozor entre los parpados.
Repaso: ojos secos, ojeras que pesan como maletas de viaje, ahora moverse no es opción, el cansancio se convierte en dolor y solo queda llevar la mirada al techo,

-esta más bajo que ayer - pensó de nuevo.

Ahora las llamas asfixian... el peso en los parpados, el escozor de los ojos el ardor de la garganta, el encierro... desesperación, se agita la respiración y de pronto un sonido fuerte y doloroso en el oído es un silbido perpetuo, presión en las sienes y calor,

-¡ahora calor! - pensó con angustia.

Solo paso una hora y la noche no acaba, una tortura personal, el sueño domina, Morfeo se abalanza pero solo juguetea .

-Tengo sed - pensó con amargura.

Tal vez un recuerdo ayude a mitigar la desesperación, cierra los ojos e intenta recordar, a su mente solo la oscuridad, pero, se oye un latido tenue... ahora más fuerte... y más...
Repaso... los ojos que pesan como maletas de plomo y un desierto en la garganta, sal en los ojos, calor infernal, sangre corriendo ruidosa por las sienes, latido fuerte y agobiante, respiración cortada...mirar el reloj la luz roja conecta los sentidos y vuelve al mundo por un segundo, una hora más de mirar el tablado que lo cubre, nuevamente busca formas, el mismo caballo y un nuevo avión... de pronto...

REPASO: Necesidad de llorar, dolor en la piel del rostro por el peso del metal que cargan sus parpados, el calor que hay alrededor y que se funde con el que hay en la garganta,  martillazos en la sien, dolor pequeño y punzante permanente en los oídos por el silbido que no se va.

 -¿Porque no me muero? -pensó con dolor.

Expirar es una solución al sufrimiento de esta noche, los sentidos crispados y la angustia no pasan. Pequeños calambres suben por sus manos y sus pies, inmóvil  ahora no puede gritar para liberar su sentimiento... mirar
la luz del reloj,

-cordura -pensó.

Ahora mas angustiado que nunca, ya casi es hora de que el sol aparezca y descubra este cuerpo cocido en su salsa y destrozado con los ojos arrancados y la garganta abierta como degollada, aguantar un poco más... un poco más...

El sol aparece el techo ya no tiene caballos y aviones, son tablas de pino barato enmohecidas, el calambre se va y los ojos ardidos ahora parpadean... alivio, el sueño sigue presente adormeciendo las extremidades, todo comienza a relajarse y el repaso vuelve una vez más...como puede levanta su cuerpo toma su rostro con la mano y lo estira, refriega sus ojos y pasa saliva para disminuir el ardor, parece que la vida comienza de nuevo, ahora de pie se dirige a continuar con la existencia, y tal como llego la angustia, de repente se va, y con ella el recuerdo de la noche. Solo cuando recueste su cuerpo cansado de nuevo en su habitación recordará el insomnio persistente.